Visitas de un Obispo católico a escuelas públicas

Foto: Martín Freire / Iglesia Católica de Montevideo

Foto: Martín Freire / Iglesia Católica de Montevideo – Redacción: 22 de junio de 2016

El 22 de junio de 2016, el Consejo de Educación Inicial y Primaria autorizó al Obispo de Canelones, Mons. Alberto SanguinettI a visitar escuelas públicas que funcionan en su diócesis. Ante este hecho, algunos grupos de librepensadores lamentaron la resolución del Consejo y pidieron la renuncia de su directora, Irupé Buzzetti.

Estas organizaciones emitieron un comunicado[i] conjunto en el que declaran su rechazo a lo que consideran una “flagrante violación a la laicidad del Estado, consagrada en toda su normativa”, y su preocupación por la “planificada y persistente política invasiva e intento de colonización de la iglesia católica al Estado y al ámbito público en general.” Manifiestan asimismo, preocupación por la actitud asumida por la autoridad competente ante “los reiterados atropellos a la laicidad en todos los ámbitos” y “la vulneración de los derechos de los ciudadanos.” Luego, recuerdan a la población que en Uruguay “han existido numerosos casos de abusos sexuales a menores perpetrados por sacerdotes católicos”. Reiteran su “honda preocupación por cualquier tipo de proselitismo religioso, ideológico, político y sindical que pueda comprometer el principio de laicidad y con ello la Libertad de Conciencia de los educandos”, para luego afirmar “los principios de laicidad, gratuidad y obligatoriedad de la Educación Pública uruguaya como pilares fundamentales en la formación de valores republicanos como austeridad, igualdad, prudencia, honestidad, benevolencia, abnegación, laboriosidad, amor a la justicia, compromiso con la suerte de los demás entre otros, que permiten fomentar el pensamiento crítico, la autonomía personal, y garantizar asimismo el libre albedrío y la libertad absoluta de conciencia.”

En ningún momento se citan textos constitucionales o leyes que prohíban expresamente la entrada de un católico a un centro de enseñanza público en carácter de “visitante”. Es más: el Art. 18 de la Declaración de los Derechos Humanos expresa claramente que “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.”

No se observa un empeño similar de estos colectivos al momento de combatir la colonización cultural de la ideológica de género en la enseñanza pública, ni se han visto declaraciones contrarias a visitar centros educativos públicos por parte de jerarcas del gobierno.

El tema de los abusos sexuales, no tiene nada que ver con la visita de un Obispo a escuelas públicas. Suponer que quienes son sacerdotes católicos, por el sólo hecho de serlo, pueden ser potenciales abusadores de niños, es una calumnia.

El párrafo que hace referencia a los valores republicanos de la enseñanza pública, es contradictorio. Porque formar a un niño en base a una serie de valores equivale a moldear su pensamiento crítico, su autonomía personal, su libre albedrío y su libertad de conciencia, que no será absoluta. Si se promueven como buenos, los valores enumerados arriba (austeridad, igualdad, prudencia, etc.), entonces se tienen por malos sus opuestos (despilfarro, discriminación injusta, imprudencia, etc.) Enseñar valores, implica poner límites a la conciencia del educando. Si la libertad de conciencia fuera absoluta, cualquier niño podría cuestionar los valores republicanos y nadie podría decirle que está mal hacerlo y obrar del modo contrario.

[i] http://aulp.uy/page/2/